Teoría sobre la gravedad


Teoría sobre la gravedad


Todo movimiento y su correspondiente velocidad es tiempo. Toda acción dinámica y su consecuente transcurso dinámico es tiempo. Con lo cual todo el universo es una saturación de tiempo, ya que todo se mueve. Esto no significa que todo el universo posea el mismo dinamismo o tiempo, pueden existir movimientos o tiempos adaptados unos a otros.



Una estrella, un planeta o un satélite pueden nacer de la misma forma, acumulando poco a poco los gases adecuados para que vayan formando un inevitable cuerpo rotatorio esférico. Y a medida que  vayan formando libremente sus cuerpos esféricos, sin graves inducciones externas, van ocupando el lugar rotatorio que les corresponden, y como si fuese el lugar más adecuado para orbitar, poco a poco van adaptándose a la órbita más adecuada dentro de su posición natural. Lógicamente los planetas y los satélites sólo podrán nacer dentro de sus pertinentes sistemas planetarios y las estrellas nacerán en sus correspondientes sistemas galácticos. De esa forma inevitable de nacer, la rotatoria, adquirirán la gravedad que les pertenezcan, las proporcionales a sus densidades, velocidades rotatorias e inducciones orbitales.



Todos los nacimientos espaciales nacen con sus correspondientes rotaciones esféricas, son productos universales muy común. Toda gran acumulación de gases en cualquier zona espacial acabará rotando sobre sí misma  y con el tiempo crecerán lo suficiente como para formar una estrella, un planeta o un satélite, según el lugar donde hayan nacido. Esos cuerpos al nacer libres, con las únicas inducciones de atraerse entre sí y las del universo dinámico, no pueden evitar generar un proceso rotativo, ya que al atraerse entre sí y al adquirir al mismo tiempo la inducción de la dirección dinámica del universo, eso les obliga a rotar sobre sí mismo, pues nada se puede quedar quieto en un espacio. La luna, nació así, no fue un desprendimiento de la Tierra, al igual que ningún satélite es un desprendimiento de su respectivo planeta ni ningún planeta es un desprendimiento de su estrella correspondiente.



Todos los cuerpos que rotan sobre sí mismo acaban siendo esféricos, y acaban adquiriendo su correspondiente gravedad. Esos cuerpos esféricos rotativos, como las estrellas, planetas y satélites son transformadores de movimientos o llámense transformadores de tiempos; permitiendo generar los tiempos dinámicos adecuados para sus existencias; y la gravedad necesaria, la que les pertenecen por densidad, por velocidad y por inducción dinámica.



Como el universo posee un dinamismo o tiempo ya formado, la gravedad tiene que adaptarse a los dinamismos o tiempos universales, con lo cual todo lo que atraiga la gravedad se tiene que adaptar a esos dinamismos o tiempos universales. Por lo que, un cuerpo, por mucho que pese,  o sea atraído por la gravedad, tendrá que adaptar su caída a las fuerzas universales, al dinamismo o tiempo universal, independientemente de la velocidad particular de atracción que disponga cada gravedad. 



Los cuerpos pesados sufren más en las caídas que los cuerpos menos pesados, porque las velocidades aunque sean las mismas para todos los cuerpos, dichas velocidades crecen a medida que se llega al suelo, con lo cual el mismo choque a la misma velocidad será más perjudicial para un cuerpo más pesado que para un cuerpo menos pesado.



Poniendo como ejemplo nuestro planeta, su modelo rotativo esférico actúa como un transformador dinámico, o de tiempo, adecuando esos dinamismos o tiempos universales a unos dinamismos o tiempos propios adecuados para que el planeta sea como es, que tenga una materia, una esfericidad y una gravedad apropiada dentro de su constitución planetaria. Esa idoneidad adecuada, ha permitido que exista la vida en la Tierra, teniendo en cuenta que también era necesario para la vida su correspondiente distancia al Sol. 


 

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Autor: Salvador Sánchez Melgar
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Respuesta de Diego Peralta (Vladimir Soloviev) a: El tiempo no existe, foro Filosofía.org

Su ensayo es cabal ratificación de que el título formal no hace al filósofo. La filosofía es quien nos elige, y usted sin duda está en la lista de elegidos. Honre esa necesidad de querer, aunque os advierto que el camino es arduo y espinoso. Ergo solo la filosofía le promete una muerte digna, tras su reciprocidad a ella. Pero sentir la filosofía es mas fuerte que uno mismo, y para usted ya es tarde para arrepentimientos. Usted es un filosofo genuino,....solo déjese llevar. Otro respetuoso saludo. Diego
Muchas gracias Diego Peralta (Vladimir Soloviev)

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