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viernes, 22 de febrero de 2013

Artículo corregido: CÓMO CONSTRUIR UN ROBOT QUE PIENSE Y QUE TENGA INTELIGENCIA









YO ROBOT
                                                             (Pensamiento e inteligencia)

                       (Artículo corregido, que formará parte de mi próximo libro títulado "yo robot")


         CÓMO CONSTRUIR UN ROBOT QUE PIENSE Y QUE TENGA INTELIGENCIA
¿Se puede construir un robot que piense, que tenga inteligencia y que tenga autonomía propia?, pues claro que sí, hoy existen los adecuados medios mecánicos y eléctricos para ello, sólo hacen falta las ideas, por ejemplo mis ideas, las ideas que yo exponga en el libro que estoy escribiendo. Ideas que se complementarán con las ideas que exponga en este artículo y otras ideas que he expuesto en otros artículos publicados en internet y en mi blog: http://www.articulosnuevos.blogspot.com.
En mi libro explicaré, muy resumidamente y sin tecnicismo, cómo es el pensamiento y la inteligencia; y como se podrían adaptar a un robot para que el robot pueda tener inteligencia,  pueda ser autónomo y pueda pensar, pensar artificialmente se entiende, cosa que muchos dirán que es computar; pero para mí es pensar ya que para mí el pensamiento es una forma virtual de buscar la información dependiente de unas necesidades y obligaciones, cosa que se puede efectuar mediante necesidades y obligaciones artificiales.
Teniendo en cuenta que la inteligencia es un orden, es el orden de todas las memorias psíquicas, y que el pensamiento es un buscador de información dentro del orden de la inteligencia, como trataré de explicar más adelante. Entonces si a un robot cualquiera se le instalasen todos los programas necesarios, todos los sensores necesarios, todos los sentidos artificiales necesarios y todos los mecanismos necesarios para que pueda detectar la información y pueda transmitirla y encauzarla en sus correspondientes programas de manera ordenada. El robot para que narices necesita pensar si ya mediante ese orden se le ha posibilitado la posibilidad de pensar, pues el robot solamente tiene que buscar la información que necesita, gracias a un programa que le busque la información apropiada dentro de unos programas que ya tienen la función de memorizar y ordenar adecuadamente la información externa e interna. Para qué narices necesita un robot tener inteligencia si esa inteligencia es el propio orden bien ordenado de la información. Lo que un robot actual no podrá tener la misma forma de pensar humana, la cual está inducida por nuestros sentimientos, manías, debilidades, emociones, envidias, amores, celos, odios, etc. Los humanos buscamos la información pero mediante unas tendencias o normas heredadas de padre a hijos; lo cual nos hace buscar la información conforme a nuestros sentimientos y formas de ser. Pero eso no quiere decir que un robot no pueda pensar, pensará artificialmente y también se le podrán programar unas normas.
Teniendo el robot la energía eléctrica y las opciones informáticas y mecánicas apropiadas que le obliguen a funcionar; y teniendo sus correspondientes programas y mecanismos que le posibiliten manejar adecuada y ordenadamente la información, ya el robot dispondrá de la inteligencia y del pensamiento adecuado, parecido al que poseemos las personas. Así, el robot podrá asemejarse a un ser vivo, pero con la ventaja de que no poseerá dolor. Dicho robot sólo tendría un inconveniente que no serán totalmente autónomo, pues básicamente sólo podrán actuar conforme a lo programado. Pero eso también le sucede a las personas, pues éstas no son totalmente autónomas, sus personalidades se basan en un programa genéticamente heredado, aunque luego parezca que nos desenvolvemos cien por cien autónomos. Pero además, el robot, debería  poseer un programa muy estricto para que respetase las normas de convivencia. También las personas estamos obligados a respetar las leyes y las normas de convivencia, eso nos obligan a no ser tan libres; y menos mal que es así, porque si cada uno hiciese lo que quisiese no existiría convivencia.
A los constructores de robots os animo a que con mis ideas construyáis ese tan anhelado robot que podría ser muy beneficioso para la humanidad; un robot que al principio podrá ser muy simple, pero que poco a poco se podrá ir perfeccionando.
Lógicamente dicho robot no pensará exactamente como los humanos, pensará de otra forma: pensará más rápido y con la posibilidad de disponer de mayor sabiduría,  ya que se le podrá programar mayor cantidad de información. Además se le podrá programar  la información necesaria que le obligue, mediante programas, a respetar las leyes y las normas de convivencia; para que así, con gran eficacia, pudiesen también respetar a las personas, a los animales y a las cosas.
De momento, para simplificar, a este primer robot se le podría suprimir la opción de sentir artificialmente. Aunque las sensaciones se podrían programar artificialmente basándonos en normas mediante el filtrado de la información que nos ofreciera los sensores dispuestos en cada mínima porción corporal y a través de la información detectada por los sentidos artificiales; aunque espero que comprenderán que no serían normas sensitivas propias de los sentimientos humanos, sino normas sensitivas programadas.
Para simplificar aún más a este robot, se le podría suprimir de la posibilidad de poder memorizar las experiencias de lo que le sucediese cotidianamente y de lo que aprendiese, por ejemplo de los libros; por tanto carecerá de recuerdos. De momento no necesitaría memorizar y ordenar esa información, que el ser humano la suele memorizar en orden de importancia y en orden de tiempo para así poder  usarla para cuando la necesite. De momento se le programará directamente la sabiduría necesaria sin necesidad de que la tenga que aprender. La sabiduría sensitiva no la podría conseguir de forma natural, ya que el robot no podría crecer ni evolucionar físicamente, ni sentir, ni adoptar las sensaciones vivientes conforme a ese crecimiento y a esa transformación viviente.
A este robot, de momento, sólo podrá efectuar, según sus programas y sus aptitudes físicas, infinidad de repetitivas acciones programadas, lo cual es mucho. Acciones que se podrán ir mejorando mediante la sustitución y ampliación de sus correspondientes programas y partes físicas.
El carecer de memorias y de recuerdos no le impediría que pudiese mantener una relación y una conversación casi normal con cualquiera, ya que este robot respondería y actuaría conforme a la sabiduría programada en sus correspondientes memorias, las cuales dispondrían de la suficiente información para que el robot pudiese servirse por sí mismo sin necesitar recurrir a los recuerdos. Ya que de antemano se le programarían todas las situaciones, problemas y respuestas posibles. Además todos comprenderán las limitaciones de estos primeros robots de prueba. Lógicamente no podrán responder sobre temas que le sucedieron en el pasado, ya que no se les habrá programado las memorias que pudiesen memorizar los sucesos del pasado. Por lo tanto no dispondrá de recuerdos; repito, no porque no se pueda realizar sino por el deseo de simplificar su posible construcción.
Sería conveniente también, que al principio,  no se le obligase a ir por lugares raros ni se le sometiese a situaciones extrañas, ya que sus programas quizás no dispusiesen de la suficiente información como para poder identificar esos lugares y esas situaciones desconocidas; aunque se le procurará programar todas las situaciones y lugares que se pudiese encontrar y como debería actuar ante todas esas situaciones y lugares posibles.
La gente comprenderá las limitaciones iniciales de la posible realización de este robot, ya que lo importante será que el funcionamiento de este robot fuese el comienzo de la era robótica de futuros robots pensadores, los cuales podrán ayudar mucho a la humanidad, siempre y cuando tengan sus adecuadas normas programadas  para ayudar a la humanidad y no, por ejemplo, para servir como combatientes en posibles guerras. En este caso, tal vez, sería conveniente diferenciar a los robots bélicos de los otros robots no bélicos.
Todos los seres vivos para poder vivir necesitan vivir ordenadamente, ya que como se puede vivir sin orden; como alimentarse sin orden, como  usar los sentidos sin orden o como utilizar las demás necesidades vivientes sin orden. Todos poseemos una serie de órdenes psíquicos, aunque algunos tipos de órdenes estén inducidos por un orden instintivo, heredado así evolutivamente. En el momento en que un ser viviente carezca de parte de su orden; por ejemplo que carezca de parte del orden psíquico sensitivo, entonces ese ser viviente padecerá un desorden, más o menos grave, según sea el grado de desorden psíquico sensitivo que padezca. Ese desorden no le permitiría vivir adecuadamente.
Como orden viviente que somos, debemos poseer un control que controle nuestro orden. Ese control estará en el cerebro; pero en el caso de los vegetales, dónde está ese control, supongo que estará en alguna parte interna de su cuerpo vegetal, o muy posiblemente estará en la totalidad de su ser sensitivo. Con lo cual al disponer los vegetales de un orden ya dispusieron de una inteligencia y al disponer de sensaciones ya dispusieron de una manera de procesar la información, equivalente a una forma de pensar. Entonces, también los vegetales disponen de una inteligencia y de un pensamiento, aunque esa inteligencia y ese pensamiento sea más reducido y primitivo que el de los animales. Inevitablemente los vegetales viven instintiva sensitivamente de una manera ordenada, pues no se puede vivir sin orden y sin sensaciones.
El buen funcionamiento del orden viviente es lo que se llama inteligencia, la cual será mejor o peor, según funcione mejor o peor ese orden. Por lo tanto, la inteligencia no es una memoria ni está ubicada en un lugar psíquico, la inteligencia es algo virtual, es el orden del orden viviente.
Dentro de la inteligencia o del adecuado orden de la información, el pensamiento virtualmente tratará de buscar la mejor información. El pensamiento buscará la información oral, visual, sensitiva, olfativa y gustativa según sea la información solicitada. Entonces el pensamiento es un buscador virtual de información, y al igual que la inteligencia no es una memoria o algo psíquico que esté ubicado en el cerebro. El pensamiento es la forma virtual de buscar la información dentro del orden de la inteligencia. Los que tengan la facilidad de tratar de buscar más información psíquica, y empleen más tiempo para buscarla, serán los que más piensen; si además a eso se le añade una buena inteligencia y unas memorias repletas de información, de datos  aprendidos y memorizados gracias a lo aprendido de la vida y de los libros, entonces ese pensador será aún mejor pensador.
Es decir, todos los seres vivos somos un orden viviente; por lo tanto todos disponemos de una inteligencia y de un pensamiento o llámese buscador de información. Por lo general, los vegetales dispondrán de su inteligencia vegetal y de su pensamiento sensitivo, ya que estos seres sólo piensan sensitivamente porque sólo poseen un sentido, el sensitivo. Todos los animales dispondrán de su inteligencia particular y de su buscador de información sensitiva. Pero además, según los sentidos que posean, dispondrán de un buscador de información visual;  de un buscador de información olfativa; de un buscador de información gustativa; de un buscador de información  auditiva; de un buscador de información intuitiva; de un buscador de información heredada; de un buscador de información memorizada; etc. O sea, que eso parece demostrar que poseemos un sinfín de pensamientos, pero en realidad todos los buscadores de información forman un solo buscador de información llamado pensamiento; ya que no son pensamientos reales sino una forma virtual de buscar la información, puesto que la información se busca por las necesidades propias y según sea nuestra forma de ser. Únicamente poseemos un buscador de información que busca la información de forma virtual a través de los enlaces sensitivos mediante las indexaciones de las informaciones.
Los humanos, hemos desarrollado el lenguaje, el cual nos ofrece otra forma más de manejar y almacenar la información y así poder pensar más adecuadamente, o buscar la información más adecuadamente. Una forma de pensar que nos ha posibilitado una mayor evolución de algunos de nuestros sentidos.
Todas las memorias memorizarán individualmente la información que les pertenezca, según sea la información obtenida de cualquiera de los cinco sentidos. Se podrá vivir sin poseer una o varias memorias, ya sea carecer de la memoria visual, de la memoria olfativa, de la memoria gustativa, de la memoria auditiva, de la memoria que memoriza el lenguaje o de la memoria que memoriza los recuerdos. Pero no se podrá vivir mucho tiempo sin la memoria sensitiva o táctil, la cual es imprescindible para poder vivir.  Quizás por culpa de la vejez, muchos podrían perder progresivamente todas las memorias juntas al mismo par, o perder parte de sus memorias. El perder una sola memoria, por ejemplo la memoria oral, o llámese memoria del lenguaje, no nos  impediría pensar, ya que se puede pensar sensitivamente y también con la imaginación utilizando los medios y los recuerdos visuales que se hayan podido memorizar, entonces, pensaríamos como piensan la mayoría de los animales. Perder la memoria sensitiva sería lo que más nos perjudicaría para poder vivir, ya que nuestro cuerpo podría olvidar el andar, el comer, el moverse, etc.
Registrado en Safe Creative el 22/05/2012
Autor: Salvador Sánchez Melgar
Http://www.articulosnuevos.blogspot.com


jueves, 20 de diciembre de 2012

Filósofo natural, pensador

Bienvenidos a mi blog


Mi filosofía es crear ideas nuevas; es pensar y imaginar de la nada y exponer lo que de interés me surja en la mente. No trato de engañar a nadie, ni de que nadie crea ciegamente mis ideas, sino que las juzguen y que vean en mi lo que soy, un pensador, una persona con mucha imaginación. En mi afán constante por buscar la verdad, no dudo en escribir de muchos variados temas y en gran cantidad, lógicamente me equivocaré bastante no sólo en las conclusiones sino también en la forma, también se equivocaron muchas veces grandes pensadores y científicos.
Y a mi me sucede más por no ser científico, por no poseer títulos universitarios y por no ser un gran lector ni un gran escritor. A duras penas he expuesto mis ideas en mis pocos ratos libres, tratando luego de corregirlos muy a menudo dentro de mis posibilidades. Por todo eso, por ser novato en estos temas y por la rapidez en la que he querido exponerlos, me he equivocado bastante; no obstante, la experiencia me ofrece la oportunidad de ir mejorando poco a poco. Ahora estoy corrigiendo un libro que titularé "El universo es cero" o algo así; por eso y porque asuntos personales me dispensan poco tiempo libre para escribir no estoy mucho por la labor de seguir publicando artículos nuevos en este blog como era mi costumbre casi diaria. Sé, que además, muchos de mis artículos publicados en este blog necesitan una cierta correción; a ver si poco a poco los voy corrigiendo.
Un saludo de Salvador Sánchez

lunes, 9 de julio de 2012

Semejanza de las hormigas con la humanidad



            En un libro titulado "Cara a cara con la vida, la mente y el universo" de Eduardo Punset (al cual admiro); en una entrevista a un científico leí que éste llevaba muchos años investigando la forma de vivir de las hormigas y que decía que desde hace más de 50 millones de años las hormigas no habían evolucionado y que continuaban con su misma individualidad y con su mismo cerebro trabajando para el bien común de toda la comunidad de hormigas. Además se dice en el libro que los científicos se preguntan del por qué los humanos han podido individualizarse y evolucionar conforme a esa evolución individual y las hormigas no han podido individualizarse.



            Se me ha ocurrido la solución a esa pregunta: Los humanos no somos individualidades por mucho que parezca, todos trabajamos instintivamente para el bien común de la humanidad aunque no nos demos cuenta de ello, al igual que las hormigas trabajan para el bien de su comunidad. El hecho de que los humanos hayamos evolucionado psíquicamente y que por eso podemos vivir individualmente, no significa que no estemos obligados a vivir para y por la humanidad. Nuestra evolución psíquica es la que nos hace parecer que vivimos individualmente; realmente vivimos una individualidad psíquica pero no una individualidad independiente del resto de la humanidad, pues a través de lo que procreamos, y por medio de las herencias, los humanos estaremos siempre unidos a la humanidad. Esa individualidad psíquica es la que nos obliga a evolucionar psíquicamente, a evolucionar individualmente porque es la única forma de evolucionar, lo cual es una forma de impedir acomodarnos a una única forma de vivir; pero no nos obliga a desunirnos de la humanidad, unión que nos mantendrá unidos a través de las herencias. No hay que ser un genio para comprender de que si somos herencia es porque todos estamos sujetos a unas herencias, a un bien común, a una necesidad de pertenecer a una misma comunidad; con lo cual no somos individualidades porque sí, sino que somos individualidades para mantenernos unidos evolutivamente a través de las herencias. 




            Toda persona desde que nace trata de adaptarse a convivir con los demás, y dentro de esa adaptación puede evolucionar individualmente y transmitir ese aprendizaje, para que los que hereden esa evolución puedan estar más evolucionados y para que así puedan compartir esa evolución con los demás. Porque de lo que se trata es de que la humanidad evolucione constantemente, y eso sólo se puede conseguir heredando evolución; y sólo se puede transmitir evolución adquiriendo evolución; y sólo se puede adquirir evolución siendo individualidad; y sólo se puede ser individual siendo individual psíquico; por eso los humanos somos seres evolutivos y heredamos evolución constantemente porque somos individualidades psíquicas. O sea que mientras estamos viviendo nuestro ser se está adaptando a la vida y al mismo tiempo estamos obteniendo información adaptativa para poder heredarla. O sea que no podemos vivir sin adaptarnos a nuevas adaptaciones, a evolucionar constantemente; eso quiere decir que vivimos para los demás y que estamos obligados a compartir la evolución con los demás. 




            No se puede evolucionar sin ser individualidad, ya que la misma individualidad es la que nos obliga a evolucionar; porque cómo se puede evolucionar pensando todos lo mismo, siendo todos borregos, adaptándonos todos a las mismas adaptaciones o acomodaciones y actuando todos por un igual, al igual como suelen actuar todos los de las demás especies vivientes inferiores. No hay duda de que se necesita individualidad para poder evolucionar aunque esa evolución la tengamos que compartir con los demás a través de las herencias.




            Somos herencia, por lo tanto heredamos la herencia que conviene heredar a nuestra especie viviente y a sí mismo nuestros herederos recibirán nuestra herencia conforme a lo que la humanidad en sí necesita heredar porque todos pertenecemos a la misma herencia y somos un orden viviente. Para el orden viviente no importa lo que suframos individualmente lo que importa es el bien común. El sufrimiento individual es un insignificante sufrimiento que no se puede comparar a la importancia de la totalidad de la especie viviente. 




            Lo que heredamos principalmente es evolución y sólo podemos heredar evolución si actuamos individualmente ya que es la única forma posible de no acomodarse y poder adquirir nuevas adaptaciones equivalente a nuevos aprendizajes o nuevas evoluciones. No vamos a heredar lo que nosotros individualmente queramos, entonces todos heredarían lo que quisiesen o lo que sus individualidades quisiesen sin contar con los demás; entonces  dejaríamos de existir como grupo humano, nos dividiríamos cada vez más, dejaríamos de ser una única especie viviente y formaríamos infinidades de especies vivas extinguiéndose la mayoría de ellas. Eso quiere decir, y no hay duda de que todo lo dicho es cierto, pues no puede ser de otra manera, vivimos y trabajamos para el bien común; somos hormigas humanas que dependemos de la humanidad en general y la humanidad depende de todos nosotros. Me refiero a todos los humanos en general no a excepciones que siempre las ha habido; también en las otras especies vivientes nacen excepciones, aunque en éstas especies vivientes las excepciones son muy escasas ya que sus evoluciones están acomodadas durante mucho tiempo a una única forma de vivir; con lo cual lógicamente las excepciones en ellos serán mucho más escasas que en las humanas puesto que nosotros experimentamos muchas más nuevas formas de vida. 




Registrado en Safe  Creative el 09/07/2012
Autor: Salvador Sánchez Melgar
Http://www.articulosnuevos.blogspot.com

miércoles, 4 de julio de 2012

Leyes de las contrariedades


         

Todo tiene su contrariedad, ya que lo que pueda parecer que no tiene su contrariedad es porque es un cúmulo de contrariedades.




            La contrariedad más pura es la más infinitamente pequeña energía cuántica, la positiva y la negativa. Y de la unión de esas contrariedades derivaron todas las demás contrariedades que componen la existencia del universo. Por eso, cualquier tipo de contrariedad, o es una acumulación pura de sólo energías positivas o negativas; o son las formadas por las mezclas de ambas. Contrariedades energéticas como el bien y el mal no suelen ser puras, suelen contener una mezcla de energías positivas y negativas, dependiendo de la pureza de ese bien y de ese mal.




            Toda acción, por mínima que sea, inevitablemente debe poseer su mezcla de negatividad o de positividad cuántica. Esas acumulaciones de negatividades y de positividades cuánticas forman un orden de contrariedades, más o menos estables, dependiendo de la matemática cuántica inducida a la formación de ese orden. 




            El frío y el calor; lo blanco y lo negro; la belleza y la fealdad; la verdad y la mentira; lo ancho y lo estrecho; lo alto y lo bajo; etc.; etc., etc. O sea todas las contrariedades que componen la existencia física y psíquica del universo, son creaciones matemáticas cuánticas; las cuales forman un mundo mezclado de contrariedades cuánticas, según un orden matemático de contrariedades cuánticas positivas y negativas. Y aunque la verdad y la mentira, o cualquier otra opción emocional o psíquica, parezcan no ser creaciones cuánticas, todo, absolutamente todo, pertenece al mundo cuántico y todo está relacionado cuánticamente; por lo tanto también poseen sus contrariedades y interfieren en la existencia psíquica y física.




            Cualquier lugar terrestre, por muy pequeño que sea, cuando recibe el calor del Sol es porque en otro lugar terrestre contrario ha dejado de recibirlo en la misma proporción; esa proporcionalidad está matemáticamente equilibrada por la rotación terrestre y por la órbita alrededor del Sol. Sin embargo, no se produce esa contrariedad con exactitud, ya que interfieren en esa contrariedad infinidades de contrariedades más, como puedan ser las nubes que se crucen en el camino; el viento; la lluvia; la nieve; etc.  Por eso las contrariedades no reproducen sus contrariedades con exactitud, ya que interfieren en ellas infinidades de contrariedades más, y en estas otras interfieren otras infinidades de contrariedades más y así sucesivamente. 




            Teniendo en cuenta que hay acciones malvadas que se efectúan como bondadosas y viceversa, como la maldad utilizada cuando necesitamos defendernos, maldad que debería ser bondad pues el tratar de defendernos hacemos una bondad hacia nosotros mismos. O sea que hay bondades que son maldades y viceversa, y que a veces no somos conscientes si lo que hacemos es maldad o bondad. Por eso, se debería tener en cuenta estos razonamientos cuando escribo de la bondad como contrariedad de la maldad.




            Cuando cometemos cierta maldad o bondad; esa misma cantidad de maldad o bondad tratará de volver a nosotros; pero al filtrarse dicha bondad o maldad con infinidades de contrariedades distintas, no volverán a nosotros puras, con la misma cantidad de bondad o maldad en el mismo tiempo; sino que instantáneamente vendrá a nosotros mezcladas, ya que nuestro ser está obligado a saturarse instantáneamente de energía cuántica; el tiempo con rapidez tratará de equilibrarnos adecuadamente purificando las energías cuánticas, que es una forma de separar unas contrariedades de otras. 




            Es decir, nuestro ser psíquico y físico, al efectuar un bien o un mal, se descargará de cierta energía benigna o maligna; pero al quedarnos con esa carencia de energía positiva benigna o negativa maligna, nos auto-obligaremos a necesitar percibir esa misma cantidad de bondad o maldad descargada aunque luego se reciba instantáneamente una energía impura, una mezcla de infinidades de contrariedades que poco a poco se tratará de ordenar. Por lo tanto, esa carencia de maldad o de bondad inevitablemente tratará de atraer la misma cantidad de maldad o de bondad que hemos perdido; y aunque no atraiga una energía pura, poco a poco se irán purificando las energías atraídas y las que se vayan atrayendo; ya que constantemente atraemos energías pues constantemente desgastamos energías. Esas maldades o bondades pueden venir a nosotros transformadas en mala o buena suerte; o transformadas en pequeñas dosis de vulnerabilidad hacia las enfermedades o en pequeñas dosis de protección contra las enfermedades; según, sea nuestra carencia de maldad o de bondad; según sean los lugares psíquicos o físicos de nuestro ser más carentes de esas energías positivas o negativas representadas en forma de contrariedades de bondad y de maldad y según sean los lugares psíquicos y físicos más propenso a necesitar esas contrariedades.




            O sea, que las contrariedades tienden siempre a rechazar su contrariedad pero atraen a las de su mismo signo energético. Como las contrariedades que forman la existencia y nuestras formas de vivir no son contrariedades puras; sino mezclas de contrariedades; dichas contrariedades se rechazarán o atraerán matemática cuánticamente según las inevitables atracciones posibilitadas por las carencias de energía; ya que nada puede estar carente de energía cuántica pues todo el universo tiende siempre a saturarse de energía cuántica; puesto que todo lo que existe es una saturación de energía cuántica. Nuestras carencias de energía cuántica, sólo volverán a nosotros, matemática cuánticamente, tratando de ocupar el lugar físico y psíquico adecuado de nuestro ser, suplantando esas carencias que necesitemos, suplantación que se realizará instantáneamente aunque luego se tratará de ordenar lentamente. 




            Todo, a través de las contrariedades cuánticas, tratará de equilibrarse matemática cuánticamente. Por ejemplo, al ofrecer a los demás Bondad + bondad o bondad x bondad se producirá en nosotros cierta carencia de bondad; carencia de bondad que tratará de atraer la misma cantidad de bondad de la que carezcamos y que matemáticamente necesitemos; atraeremos una inevitable mezcla de contrariedades benignas y malignas que luego interiormente trataremos de ordenar para que nuestro ser se equilibre de esa carencia de energías benignas. Y lo mismo pasará con la maldad. 




            Poniendo también como ejemplo el calor y el frío; cuando se pierde cierto calor en ciertas partes corporales, esa carencia de calor tratará de atraer el calor que se necesite y normalmente se conseguirá a través del mismo metabolismo corporal; quizás sustrayéndolo de la mezcla de alimentos suministrados.




            Toda acción sufre un desgaste que es semejante al desgaste dejado en el lugar desgastado; con lo cual, ese lugar perdido por ese desgaste será recuperado instantáneamente por el mismo tipo de energía o contrariedad desgastada.




Registrado en Safe Creative el 4/07/2012
Autor: Salvador Sánchez Melgar
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lunes, 25 de junio de 2012

¿Cómo evolucionó la especie humana?





            Evolucionar psíquicamente es no adaptarse psíquicamente a un lugar, a una única forma de vivir diaria. La humanidad necesitó vivir una constante inadaptación psíquica, que continuamente, día a día, era un infierno, con continuas disputas y luchas internas, para así lograr no adaptarse a una única forma de vivir. Pero al mismo tiempo de vivir un infierno debíamos mantenernos unidos ya que vivir en comunidad era necesario para la supervivencia. De esa manera se desarrollaría el cerebro y evolucionaríamos psíquicamente sin cesar. 




            Esa forma de vivir, con constantes enfrentamientos entre nosotros mismos es lo que experimentamos también en la vida actual. Pero al estar actualmente más civilizados por estar más evolucionados, esos enfrentamientos cotidianos, son más verbales que físicos; pero no dejan de ser los inductores de una constante transformación psíquica emocional. 




            No hay duda, la evolución psíquica tuvo que tener un empuje psíquico continuo, y que mejor empuje evolutivo que sufrir psíquicamente todas las continuas disputas psíquicas a la que nos veíamos sometidos continuamente debido a la dura vida diaria. Además esa forma de evolucionar psíquicamente hasta los niveles humanos actuales, es la única forma posible de poder evolucionar. 




            Después de adaptarnos a las continuas disputas diarias que sucedían continuamente, necesitábamos permanecer unidos; lo cual nos permitía que al mismo tiempo de ser muy antisociales entre nosotros mismos, también fuésemos muy sociales entre nosotros mismos. Al mismo tiempo que sufríamos las continuas luchas internas no teníamos más remedio que doblegarnos a nuestros semejantes para poder convivir de la mejor manera posible, pues eso era necesario para la supervivencia. 




            Esos continuos cambios psíquicos diarios nos producían unas permanentes transformaciones psíquicas, una permanente evolución de las emociones. Sólo aguantarían los psíquicamente más fuertes; los más acostumbrados a esas disputas o maldades y los más adaptados. Lo cual sería bueno para la supervivencia y para la evolución psíquica, ya que esa selección permitía que los más adaptados pudiesen procrear y así poder transmitir hereditariamente sus adaptaciones. 




            Evolutivamente hemos transformado gran parte de esa constante opresión psíquica a una necesidad constante de aprender, lo cual es una forma de obligarnos a sufrir psíquicamente para poder continuar evolucionando sin cesar. Aunque muchos no soportan esa vida y optan por dejar los estudios y buscar otras clases de vidas más placenteras. Imagínense ustedes como sería ese sufrimiento psíquico en otras etapas evolutivas en las que no estábamos tan adaptado a necesitar aprender constantemente. En otras épocas en donde no existían los libros pero que era necesario aprender de la vida para que el psiquismo pudiese continuar evolucionando.




            Todo ese martirio psíquico necesario para la evolución psíquica, permitió que la maldad fuese el pilar necesario para la evolución psíquica. Teniendo en cuenta que nos referimos a una maldad positiva, o sea a una maldad que por no ser excesiva es positiva. Nos referimos a la maldad que podemos ejercer en los demás, o que los demás pueden ejercer sobre nosotros; ya sea por envidia, por celos, por necesidades de superación, por amor, por desprecio, etc. siempre y cuando esa maldad no supere los grados peligrosos de maldad, esa maldad que convive diariamente con nosotros y que nos obliga a pensar más, a buscar soluciones a los sufrimientos psíquicos, esa maldad nos posibilitará ejercitar la mente, y eso es evolucionar psíquicamente. 




            Antiguamente, al no existir los libros ni las posibilidades actuales de poder estudiar, la evolución psíquica se basaba casi totalmente en esas maldades descritas. No es por casualidad que se nazca con cierta dosis de maldad, pues esa maldad, en sus dosis adecuadas, ejercía en los demás esa necesaria evolución psíquica. Se nace evolutivamente con esa maldad necesaria para evolucionar psíquicamente; con lo cual era positivo practicar esa maldad positiva con los demás y así crear un ambiente de maldad positiva que obligaba a que la humanidad pudiese continuar evolucionando psíquicamente. Ya que esa maldad psíquica que sufríamos nos hacía ser más duro, nos hacía pensar más, nos obligaba a buscar salidas, nos inducía a desarrollar las emociones, etc. y todo eso era bueno para nuestra supervivencia y para nuestra constante evolución psíquica. De esas repetidas formas de vivir, negativas y positivas, hereditariamente  se solía nacer con ciertas dosis de maldad, con dosis adecuadas de egoísmos, envidias, celos, odios, etc. sin llegar a nacerse con una maldad excesiva que pudiese ser un gran peligro para la humanidad; salvo excepcionales nacimientos que siempre los ha habido. De todo esos tipos de maldades psíquicas, han derivado todo tipo de emociones, que a su vez ha permitido que nuestro psiquismo sea cada vez más complejo. 




            No se puede vivir sin maldad, ya que la maldad fue y será siempre el motor de la evolución psíquica, siempre que esa maldad no sea una maldad excesiva que pueda provocar un delito. Sin embargo no todo es maldad natural, la vida puede inducir a que se pueda adquirir otros tipos de maldades o se pueda potenciar la maldad natural. O todo lo contrario; a que una persona muy malvada pueda acabar sus días arrepintiéndose y transformándose en una persona bondadosa. 




            ¿Cómo se logra esa no acomodación psíquica?: Lógicamente incomodándose psíquicamente de una manera constante. De una manera diaria, para que así, mediante la repetición diaria, se pueda memorizar las costumbres y así poderlas adoptar y transmitirla a través de las herencias; y que los herederos puedan continuar experimentando parecidas costumbres para también poderlas transmitir a otros herederos, y así sucesivamente; lo cual es lo ideal para que no se pierda esa permanente evolución psíquica. 




            ¿Y cómo se puede experimentar y adoptar una no acomodación psíquica?: Es posible que puedan existir varias formas; pero todas estarán relacionadas con un constante sufrimiento psíquico que obligue a que el que los sufra pueda incomodar constantemente su mente, o lo que es lo mismo pueda evolucionar psíquicamente. Y que este sufrimiento psíquico sea sufrido por todos los de la misma especie, de una forma reiterada para que se pueda adoptar y se pueda heredar a los posibles herederos; los cuales también deberán experimentar parecidos sufrimientos psíquicos, o costumbres, para que así la evolución psíquica pueda continuar su imparable proceso evolutivo. Ese constante sufrimiento psíquico es el que experimentó y experimenta la humanidad para poder ser humanidad.    




Registrado en Safe Creative el 25/06/2012
Autor: Salvador Sánchez Melgar
Http://www.articulosnuevos.blogspot.com

domingo, 17 de junio de 2012

El verdadero origen de la vida





            Continuación del artículo "La necesidad de vivir es la necesidad de existir" publicado en mi blog http://articulosnuevos.blogspot.com.




            La más adecuada energía calorífica proyectada por el Sol en un punto terrestre y la distancia adecuada de la Tierra al Sol, proporcionaba a la Tierra ese punto calorífico más adecuado. Sea un solo punto o una serie de puntos desunidos o unidos en un único punto, me referiré a ese punto como si fuese únicamente un solo punto.




            Lógicamente entre todos los infinitos minúsculos puntos cuánticos terrestres tenía que existir un único punto en el que se proyectase la acción calorífica solar más adecuada. Punto que no sería fijo pues la rotación terrestre y la órbita de la Tierra alrededor del Sol se encargaban de ello. Eso obligaba a que se alternasen continuamente los puntos terrestres inducidos por la acción calorífica más adecuada. Y con esa alternación de puntos se sembraría la Tierra de puntos inducidos que fueron los puntos que recibieron y se indujeron de la energía calorífica más idónea.




            De esa manera, se sembró la Tierra de puntos con la inducción atractiva hacia la mejor adaptación calorífica posible, equivalente a necesitar la mejor adaptación evolutiva posible; necesidad que evolutivamente permitió el origen viviente basado en esa necesidad de necesitar el mejor bienestar posible. 




            Con lo cual, las matemáticas del origen viviente estaría compuesta por la adecuada distancia del Sol a la Tierra; por la proyección calorífica más adecuada enviada por el Sol a un punto terrestre; por el punto terrestre alternativo más adecuado inducido por el Sol, conforme al punto de rotación más adecuado; por el punto terrestre alternativo más idóneo con respecto a la inducción orbital terrestre alrededor del Sol y por el tiempo de proyección solar más adecuado a ese punto alternativo terrestre. Todo eso permitía que ese momentáneo punto terrestre fuese el punto más adaptado a la más adecuada adaptación solar y terrestre y mantuviese esa inducción después de dejar de ser el punto inducido.   




            Todos esos puntos cuánticos que fueron inducidos energéticamente por la adecuada proyección de la energía solar, permitieron la constitución de infinidades de puntos repartidos por la esfera terrestre. Conservando cada punto esa irradiación que se les irradió cuando eran puntos adecuados. Esa inducción adquirida por esos puntos les inducirían a ser atraídos por la temperatura más idónea, o lo que es lo mismo, les inducirían a necesitar adquirir la adaptación calorífica más adecuada, a necesitar el bienestar más idóneo, en el caso de su transformación en vida. 




            Entonces, todos esos puntos son los orígenes vivientes, ya que esos puntos actúan como actúa la vida, necesitando la mejor adaptación posible inducida por la necesidad de adaptarse al mejor bienestar calorífico posible. No importa repetirlo otra vez: esos puntos inducidos a ser atraídos por la mejor adecuación calorífica posible, al igual que la evolución de la vida, siempre necesitarán evolutivamente adaptarse a la adaptación calorífica más adecuada, al mejor bienestar posible. Entonces, esos puntos evolucionarían en  unas formas de existir necesitando siempre adaptarse a la mejor adaptación posible; lo cual les llevaría inevitablemente a evolucionar, o transformarse, en unas formas vivientes conforme a la necesidad de necesitar la más adecuada adaptación posible equivalente al más adecuado bienestar calorífico posible. Entonces esos puntos inducidos por la energía solar más moderada son el verdadero origen viviente, no hay ninguna clase de duda. Exposición en la que he dado los primeros pasos para que, tal vez, matemáticamente se pueda confirmar.




            De que otra forma podría originarse la vida sin la adecuada energía solar producida por la adecuada distancia al Sol y por la adecuada exposición calorífica. Pues ya se sabe que el excesivo frío y el excesivo calor no permiten evolucionar adecuadamente a la vida. Y si ciertos microorganismos vivos se pueden mantener vivos a temperaturas extremas, eso no quiere decir que la vida pudo evolucionar en esas condiciones; ni que la vida pudo surgir con esas temperaturas. Esos microorganismos vivos no representan a la vida en general, a la evolución viviente; sólo representan una escala evolutiva viviente inferior que pueden vivir en esas condiciones de temperaturas extremas; pero que seguramente, en esas condiciones tendrían muy limitadas sus evoluciones.




            En el Polo Norte la vida tiene muy limitada su evolución, al igual que en un desierto con temperaturas muy calurosas. Con lo cual, la evolución ideal de la vida necesitaría la temperatura idónea proporcionada por la adecuada distancia al Sol. Por consiguiente, el origen de la vida tuvo que surgir de esa adecuada distancia al Sol y de esa adecuada exposición calorífica. 




            El hecho de que la Tierra dispusiese de la distancia adecuada al Sol permitió que la vida surgiese inevitablemente; ya que de esa manera la Tierra disponía de la constante tendencia a poder permitirse que surgiese la vida y que ésta pudiese evolucionar. Eso permitiría que surgiese esa permanente tendencia terrestre a necesitar estar siempre necesitando esa adecuada adaptación; lo cual induciría a que esa tendencia necesitase siempre adaptarse a la adaptación energética solar más adecuada, cosa que dicha tendencia estaría inducida a buscar permanentemente obligándose a adaptarse a nuevas formas de existencia como la vida. 




            Esa tendencia de la tendencia a buscar siempre la temperatura ideal obligaba a esa tendencia a adaptarse siempre a nuevas condiciones climáticas. Eso es lo que hacía que esa tendencia evolucionase o se adaptase a nuevas adaptaciones o a nuevas formas de existir. Así es la vida, una constante adaptación a otra nueva adaptación buscando siempre la adaptación más adecuada representada por la temperatura más adecuada, que es la inducida por la distancia más adecuada que nos proporciona el Sol. Esa tendencia representa a infinidades de tendencias semejantes entre sí, ya sean en formas cuánticas o en formas subatómicas,  originadas por la adecuada distancia al Sol y por la adecuada exposición calorífica del Sol. 




            Sin la adecuada distancia al Sol la vida no podría surgir, ya que esa adecuada distancia al Sol es la que necesita la vida para satisfacer la insaciable necesidad de necesitar adaptarse continuamente a la más adecuada energía calorífica. Adaptación que ha evolucionado en la vida en múltiples opciones adaptativas equivalentes a nuevas formas de necesitar vivir el mejor bienestar posible.




            Toda fuerza actúa sobre un cuerpo según la fuerza con que actúa, según el tiempo con que actúa, según la distancia con que actúa y según las resistencias que encuentra en su camino. Por lo tanto, la fuerza que se le impulsa a un cuerpo es proporcional al tiempo en que se tarda en impulsar ese cuerpo, es proporcional a la distancia a la que se le impulsa a la propia fuerza y a la capacidad de resistencia que frenan dicha fuerza. Por lo tanto, el Sol ejerce una fuerza calorífica sobre la Tierra proporcional al tiempo, a la distancia y a las resistencias que frenan a dicha fuerza.



             
Registrado en Safe Creative el 17/06/2012
Autor: Salvador Sánchez Melgar
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